Etiqueta: RatoBaltin

  • Las mujeres nepalesas explican con imágenes como viven la menstruación, aisladas porque son impuras

    Las mujeres nepalesas explican con imágenes como viven la menstruación, aisladas porque son impuras

    05/02/2020

    Les dones nepaleses expliquen amb imatges com viuen la menstruació, aïllades perquè són impures.

    L’exposició “La menstruació al Nepal: un turment cultural” es pot veure a la biblioteca del districte 2 (Bd2) fins al 28 de febrer. És un dels actes de la programació del Mes de la Pau, organitzada per la Regidoria de Solidaritat i Cooperació i la BCT Xarxa per difondre els valors de l’educació per la pau, la solidaritat i el respecte als drets humans.

    La mostra resumeix en fotografies com les dones de l’occident nepalès i les dones europees viuen el fet de tenir la regla. Al Nepal estan sotmeses a la tradició Chhaupadi, una pràctica centenària que desterra nenes i dones a cabanes o coberts durant la seva menstruació. Se les allunya perquè se les considera impures.

    L’objectiu d’aquesta entitat és mitigar les conseqüències d’aquesta tradició a través de l’educació, l’ús de copes menstruals i l’art. Be artsy és una petita ONG amb seu a Barcelona que va néixer per desenvolupar aquest projecte (Rato Baltin Projecte). A banda de la mostra, la Bd2 acollirà una xerrada sobre aquest tema el 24 de febrer a les 6 de la tarda.

     

    Noticia publicada en Terrasadigital.cat
  • Conversación con Clara G.O sobre el proyecto The Rato Baltin

    Conversación con Clara G.O sobre el proyecto The Rato Baltin

    Aquí tienes el enlace para escuchar la entrevista que hicieron en el programa A mig matí de Radio Santvi a Clara G.O

  • La lucha contra el Chhaupadi en Nepal: Entrevistamos a la fotógrafa y presidenta de la ONG Be Artsy, Clara García Ortés.

    La lucha contra el Chhaupadi en Nepal: Entrevistamos a la fotógrafa y presidenta de la ONG Be Artsy, Clara García Ortés.

     

    Hace exactamente 3 años, dimos a conocer un proyecto pionero de la ong Be Artsy. Bajo el nombre de Rato Baltin, la iniciativa se centra en la educación de comunidades rurales del Nepal sobre la menstruación y salud.

    Si no escuchaste el programa, repasemos un poco el contexto de esta situación que viven las mujeres nepalíes.

    En Nepal, desterrar a las niñas y mujeres que están menstruando a cobertizos o chozas es una tradición centenaria llamada chhaupadi, a pesar de que, por ley, es una práctica prohibida.

    Durante esos días, las mujeres son consideradas impuras, sucias, contaminadas y con mala suerte. No pueden tocar a su familia, pero tampoco fuentes de agua, árboles frutales o ganado, entre otras muchas cosas. La creencia de que la menstruación es impura es tan profunda que las familias pasan por alto los riesgos extremos involucrados en la práctica.

    Con esta práctica, las niñas y las mujeres quedan expuestas a problemas de salud, como neumonía, diarrea o infecciones, y a violaciones. Cada año, 3 o 4 mujeres mueren durante este destierro, debido a asfixia, hipotermia, mordeduras de serpientes u otros ataques de animales salvajes.

    La práctica es apoyada por ancianos, esposos, suegras, curanderos tradicionales y sacerdotes que tienen una profunda influencia en la comunidad, ya que la creencia de que permitir que las mujeres que menstrúan entren dentro de la casa de la familia enfurecerá a los dioses, con graves consecuencias para las familias y la comunidad, sigue todavía muy vigente.

    Ante esta situación, Be Artsy ha propuesto el Proyecto Rato Baltin, un programa de Gestión de la salud menstrual y educación sexual que tiene como objetivo erradicar esta práctica. Mediante la educación, la fotografía participativa y la copa menstrual, se ofrece una alternativa a la tradición, a la estigmatización de la menstruación, a la exclusión y a la violencia.

    Han pasado tres años desde que conocimos el tema, y ahora queremos saber cuál ha sido el recorrido del proyecto y en qué situación se encuentra, por eso hemos contactado con la fotógrafa y presidenta de la ONG Be Artsy, Clara García Ortés.

     

    Entrevista publicada en Reenfoca2 - Versión PDF

     

  • Charla y proyección sobre el proyecto Rato Baltin

    Charla y proyección sobre el proyecto Rato Baltin

    Xerrada i projecció sobre el projecte Rato Baltin

    Barcelona – Dijous, 28/11/2019

    Coincidint amb els últims dies de l’exposició de fotografies mostrada per l’associació be artsy, la Biblioteca Francesc Boix co-organitza una xerrada i projecció.

    El 28 de novembre, a les 19.00 h a la Biblioteca Francesc Boix del Pobre Sec, a Barcelona, podeu assistir a la xerrada i projecció que Clara Garcia, fundadora del projecte Rato Baltin, farà sobre com es viu la menstruació a l’oest de Nepal.

    Fins aquest dia, es pot veure una exposició fotogràfica que mostra aquesta realitat, juntament amb la mirada de dones occidentals, i sobre com es desenvolupa el projecte d’educació que es realitza al país de forma participativa amb les nenes, dones, i les comunitats.

    Horari de l’exposició (entrada gratuïta): dilluns i divendres de 16.00 h a 21.00 h, dimarts i dijous de 10.00 h a 14.00 h, i de 16.00 h a 21.00 h, dimecres de 10.00 h a 21.00 h, dissabtes de 10.00 h a 14.00 h.

    Data:  Dijous 28 nov  Hora: 19:00
    Organitzador: Biblioteca Francesc Boix i be artsy

    Correu electrònic de l’organitzador: info@beartsy.org

    Notícia publicada en Xarxanet.org – Versión PDF

  • Vulvita, una emprendedora que cose y vende compresas de tela en Cambrils

    Vulvita, una emprendedora que cose y vende compresas de tela en Cambrils

    Beatriz San Román es la creadora de la marca “Vulvita”, la cual vende productos menstruales reutilizables para poder reducir al máximo los residuos. 

    Beatriz San Román, Vulvita, con sus productos de higiene femenina
    Beatriz San Román, Vulvita, con sus productos de higiene femenina | María Vidal 

    Reducir al máximo los residuos y trabajar en la salud menstrual. Estas son los principales propósitos que tiene Beatriz San Román para seguir adelante con sus proyectos. San Román es una emprendedora madrileña que vivió en Cambrils y que actualmente reside en Mont-Roig. Tiene en marcha tres proyectos: “Vulvita”, “La casita sanadora” y “Residuo Zero Tarragona”, todos relacionados con los objetivos nombrados.

     

    Actualmente, se encuentra más centrada en “Vulvita”, una marca de compresas de tela y otros productos menstruales que ella misma cose a mano. “La casita sanadora” dice que lo que siempre había querido hacer, “un proyecto donde la gente puede acercarse a mi y de alguna manera sanarse, ya sea a través del yoga, de los masajes, la terapia floral… para buscar la manera de conectar con uno mismo”, de momento es el que tiene más abandonado porque conoció la terapia menstrual y supo que eso era lo que quería hacer. El último que ha creado, junto con una amiga, es “Residuo Zero Tarragona”, donde se venden productos que intentan fabricar ellas mismas o que vengan de cerca, que no produzcan residuos. Porque se han dado cuenta que “en casa es más fácil tener una vida zero waste pero cuando viajas es más complicado”.

    El proyecto va a surgir de una necesidad propia

    La emprendedora explica que el proyecto Vulvita va a surgir de una necesidad propia, ya hacía años que ella cosía sus compresas de tela con roba reciclada que tenía en casa. Hasta que las personas de su círculo y de conocidos también le pidieron de probarlas y así es cómo se va a “profesionalizar” para venderlas, sobretodo a gente cercana. Más tarde llevó a cabo una campaña de crowdfunding  para conseguir financiación y dar a conocer el proyecto. Fue cuando hubo que poner un nombre a lo de coser compresas y como surgió “Vulvita”. Afirma que este nombre se debe al hecho que siempre le gusta “traer a la luz las cosas que están ocultas, y poner este nombre era poner en terreno público una parte del cuerpo que estaba oculta, pero tampoco muy directamente”. En la misma línea, su empresa tiene un componente reivindicativo importante, ya que reclama que la menstruación se ha de desmitificar. “La mitad de la población menstrúa y no podemos hablar de ello?”, protesta. Per este motivo también da talleres a niños, porque le da miedo “que los niños crezcan en una sociedad donde no puedan conocer ni explorar su cuerpo, ni hablar de sus procesos biológicos”.

    Los productos se pueden adquirir en diferentes ferias, en las redes sociales y en algunos establecimientos

    Hoy, los productos de “Vulvita” se pueden adquirir en diferentes ferias de la provincia de Tarragona, como es el caso de “l’Espai Niu” de la Feria Multisectorial de Cambrils, mediante las redes sociales, o en algunos establecimientos de la provincia que tienen productos ecológicos. La emprendedora afirma que hay diversos motivos por los cuales cambiar y empezar a utilizar las compresas de tela, aún que evidentemente, una de las principales razones para usarlas es para favorecer el medio ambiente, ya que permiten tener una menstruación de residuo cero. Un gran cambio respecto a la cantidad de residuos que generan las compresas habituales. Las clientes que las compran forman, forman parte de una gran abanico de edades, ya que va desde jovencitas que quieren tener alternativas al material de un solo uso o mujeres que las usan para la pérdida de orina. Por otra parte en dos ocaciones la creadora de “Vulvita” ha viajado al oeste de Nepal con el proyecto Rato Baltin de la ONG Bearsy, que tiene como objetivo dar información de salud menstrual a niñas y mujeres de la zona. El propósito de este proyecto es que ellas mismas sean consientes de los que les pasa, para poder erradicar la práctica del Chhaupadi y que las jóvenes nepalesas puedan utilizar siempre la compa menstrual.

     

    Finalmente, ella afirma que, especialmente el proyecto “Vulvita”, lo lleva a cabo porque “a parte de ser mujer, he sufrido lo que es ser mujer en esta sociedad”, también porque tiene mucha conciencia ecológica. Por eso, para ellas lo más importante actualmente sería reducir el residuo al máximo en cualquier ámbito – alimentación, cosmética, menstruación-, ser autosostenible y concienciar a la sociedad sobre esta tema para que comience a ser responsable de los residuos que genera.

     

    Imagen de las compresas de tela que confecciona Vulvita
    Imagen de las compresas de tela que confecciona Vulvita

     

    Por: María Vidal | Publicado en: Cambrils.cat | Traducción: Clara Pinilla
  • Desnutrición en el oeste de Nepal

    Desnutrición en el oeste de Nepal

    Un problema significativo con el que nos hemos topado en nuestros viajes a través de West Nepal es el grado de malnutrición infantil.

    Esto a veces va asociado a madres muy jóvenes con poco apoyo respecto a información nutricional, pero no es así en otros casos. Aunque hay varios programas sobre nutrición en West Nepal, puede ser difícil para las madres proveer la variedad y calidad de alimentos y vitaminas necesarias y recomendadas, cuando solo tienen acceso a lo que pueden cultivar en sus propias huertas.

    Los distritos del oeste de Nepal con los índices más elevados de malnutrición en niños menores de cinco años son:

    Humla       65.7%
    Bajhang    63.2%
    Achham    59.2%
    Baitadi      59.2%
    Doti           57.6%
    Surkhet    57.9%
    Kalikot      54.1%
    Jumla        54.1%

    Para conocer el nivel de malnutrición de niños de menos de cinco años en otros distritos, se puede ver en el siguiente mapa interactivo:

     

    Maps and numbers from: www.nepalmap.org

     

    En Achham, por ejemplo, la cantidad de alimentos cultivados y a los que tienen acceso las madres son en general insuficientes para todos los niños a su cuidado. El padre suele estar en la India o en el extranjero, trabajando para poder enviar dinero a su familia, y las mujeres a menudo no tienen ni los conocimientos ni los recursos para manejarse en una crisis.

     

                   

     

    Mi querido amigo el Doctor Keshav Bhattarai, quien falleció el pasado diciembre, a los 31 años de edad, fue el que me introdujo en el mundo de las mujeres en West Nepal. A él le afectaba mucho porque, de media, seis mujeres al mes se suicidaban en Ancham. Mujeres que tenían familias numerosas, con muchos hijos a los que no podían dar suficiente comida, y que a menudo no querían utilizar métodos anticonceptivos, o no podían elegir o recibir educación al respecto. En este tipo de situaciones, las mujeres soportan un alto nivel de estrés y presión.

    No creo que nada haya cambiado en el distrito desde que lo dejó el año pasado para trabajar en Humla, antes de su muerte.

    Los niños son el pilar sobre el que se apoya el futuro del Nepal. Solo una inversión apropiada en los niños de hoy nos llevará a un mañana mejor.

    Pero un vistazo rápido a la información sobre nutrición infantil contenida en www.nepalmap.org nos muestra que el 40% de los menores de cinco años sufren desnutrición. Eso significa que, a día de hoy, casi la mitad de los niños en West Nepal no reciben una alimentación equilibrada, lo que no solo obstaculiza su desarrollo, sino el de la nación a su vez.

    En nuestros talleres enseñamos la importancia de una nutrición apropiada, alimentación equilibrada, e hidratación, a las chicas. Aunque esto se convierte en algo esencial tan pronto como empiezan a menstruar, la hidratación y alimentación adecuadas son en verdad críticas cada día del año, desde la niñez temprana hasta la etapa adulta.

    Y así, esperamos, confiando en que poco a poco, las cosas van cambiando.

    Ahora puedes donar para pagar un mes de sueldo a la enfermera, pagar algunos kits higiénicos o ayudar para realizar el control de la copa menstrual en Septiembre:  http://beartsy.org/es/involucrate-en-rato-baltin/

    Escrito por Clara Go
    Traducción de Tere Salinero. Mapas y estadísticas: www.nepalmap.org

    ¿Deseáis ayudarnos a recaudar dinero para el proyecto de las niñas de Nepal?

     

    O Si lo deseas, puede donar por transferencia bancaria a: Banc Sabadell IBAN: ES23 0081 0900 8200 0430 1934 BIC: BSABESBB (una donación recurrente nos ayudará a planificar mejor nuestro presupuesto para llevar a cabo los proyectos emprendidos).

    O echar un vistazo a otras formas de donar en http://beartsy.org/es/donacion/

    ¡Gracias! 🙂

  • Tráfico de personas en Nepal. #RatoBaltin #DiaMundialContraLaTrata

    Tráfico de personas en Nepal. #RatoBaltin #DiaMundialContraLaTrata

    illustration from United Nations Web. World Day against Trafficking in persons
    illustration from United Nations Web.

    Hoy es el Día Mundial contra la Trata de Personas. Como tal, pensamos que es un momento importante para destacar el alcance de esta práctica en Nepal. Después de todo, es fácil pensar que nunca nos veremos afectados personalmente por la trata de personas, o conocer a alguien que haya sido afectado. Pero cuando los voluntarios de artsy estamos trabajando en aldeas, tenemos que ser conscientes de que este problema puede estar presente allí y haber tocado las vidas de las personas con las que trabajamos.

    De hecho, la trata de personas es una creciente industria criminal en Nepal, con hombres, mujeres y niños sometidos a trabajo forzado y tráfico sexual. Las víctimas de la trata de personas suelen ser trasladadas de zonas rurales y remotas de Nepal a centros urbanos, no sólo a través de las fronteras, sino también dentro de Nepal.

    Las niñas y las mujeres son traficadas principalmente para la explotación sexual. El tráfico sexual es cuando alguien recluta, aloja, transporta o provee una persona para el sexo, y usa coerción, fuerza o fraude para instigar un acto sexual comercial. Aquellos que han sido víctimas de tráfico para el trabajo sexual tienen más probabilidades de ser analfabetos, empobrecidos y tener menos miembros de la familia con poder adquisitivo.

    El tráfico de niñas de Nepal a la India para la prostitución forzada es quizás una de las rutas de tráfico de esclavos más utilizada que en cualquier otra parte del mundo. Los 1850 km de frontera abierta entre Nepal e India hacen que el tráfico sea simple y difícil de atrapar. Además, no hay controles de inmigración para los inmigrantes nepaleses a la India o los indios que ingresan a Nepal bajo el Tratado de Paz y Amistad de 1950. Se calcula que entre 5.000 y 10.000 mujeres y niñas Nepalíes son traficadas a la India cada año.

    Las niñas Nepalíes son especialmente deseables como prostitutas en la India, porque se consideran más atractivas debido a su color de piel más claro, además hay la creencia que las vírgenes son capaces de curar el SIDA.

    La trata de personas con fines de trabajo forzoso también es común en Nepal. El trabajo forzoso se refiere a obligar a la gente a trabajar a través de la violencia, intimidación o medios más sutiles como la deuda acumulada. Las víctimas a menudo terminan en fabricas de alfombras y de prendas de vestir, fábricas explotadoras, o hornos de ladrillo. Un tipo de trabajo forzado en Nepal es el trabajo en régimen de servidumbre, en el que los individuos se entregan a la esclavitud para pagar un préstamo. Aunque proscrito en 2000, sigue siendo un problema en todo el país. El trabajo infantil también es desenfrenado en Nepal, con un estimado de 1,6 millones de niños trabajadores entre las edades de 5 y 17.

    El Gobierno de Nepal no cumple plenamente las normas mínimas para la eliminación de la trata, aunque está haciendo esfuerzos significativos para hacerlo. Ha demostrado esfuerzos cada vez mayores a través de un aumento tanto del número de investigaciones de trata como de las víctimas identificadas, y duplicando su presupuesto para prestar servicios de atención a víctimas de violencia, incluidas las víctimas de trata. Sin embargo, muchos funcionarios gubernamentales siguen careciendo de una comprensión adecuada de los delitos de trata.

    Es imperativo que el Gobierno Nepalés haga más para hacer frente al crimen atroz de la trata de personas y proteger a los más vulnerables.

    Fuentes:
    http://www.un.org/en/events/humantrafficking/index.shtml
    https://en.wikipedia.org/wiki/Human_trafficking_in_Nepal
    https://www.state.gov/j/tip/rls/tiprpt/countries/2017/271250.htm

    Escrito por Phumzile Mpofu editado por Kristy Davies
    Traducido por Clara Go
  • Kunti Bandali. Terreno pisado

    Kunti Bandali. Terreno pisado

    Artículo escrito por Alba Maria Campos, enfermera voluntaria española, especializada en salud familiar y comunitaria.
    Corregido por Paula Cámara
    Foto hecha por Kamal Bhattarai con la X-Pro1 © Clara Go

    “He aprendido a pensar como me enseñaron, e incluso llegué a creer que soy yo el que piensa. Me resulta difícil comprender que solo pongo en marcha un mecanismo de razonar con pautas y circuitos impresos. Por eso nos cuesta tanto aceptar algo que contradice lo aprendido con anterioridad. Todo lo que he asimilado me rigidiza y me pone tiránicamente al servicio del grupo cultural que me ha formado.”

     

    Salimos de Basti hacia Kunti Bandali el sábado 11 de marzo y pasamos por la puerta de la casa del niño al que habían abierto la cabeza el día anterior. Aún le sangraba un poco la herida. La mujer de la casa se había marchado al hospital con su marido y no pudimos verla.

    Alba y yo seguimos nuestro camino y estuvimos un buen rato en silencio. Poco a poco, tratábamos de digerir lo que habíamos vivido esos días en Basti.

    La subida del camino parecía muy dura y al final no nos resultó para tanto. Paramos a comer unos huevos duros, una lata de atún que guardábamos desde Lumbini y un paquete de noodles crudos. Después de tres horas de camino, paramos de nuevo para beber un chía (té negro que puede llevar leche). Para comer solo teníamos ese paquete de noodles y a mí me hace muy poca gracia la comida empaquetada. Hubiese preferido un DalBat o Tarkari (platos típicos allí), aunque ya hubiésemos comido miles de veces. Maldito progreso que llega incluso más lejos que las carreteras.

    Mientras terminábamos de comer, apareció un tractor que llevaba bidones. Alba y yo lo vimos claro, sería nuestro transporte hasta Kunti Bandalai. Le dijimos a Kamal que preguntara si era posible subirnos en el remolque hasta allí y Alba, Samita y yo compartimos remolque con algunas de las niñas de la escuela. ¡La verdad es que fue divertidísimo! Menos mal que no fuimos andando, sino habrían sido unas cuantas horas más.

    Llegamos al pueblo y vimos que las casas y las tiendas estaban hechas con chapa, algo no muy agradable a la vista. Apenas vimos mujeres por la calle. Había un niño muy gracioso, con cara de pillo, muy sucio y muy delgado que siempre veíamos trabajando: fregando, cuidando cabras o ayudando a borrachos a llegar a sus casas.

    Debajo de casa siempre había una cuadrilla de hombres que caminaban haciendo eses alrededor de un cubo de basura enorme lleno de botellas de Rakshi (una bebida alcohólica muy demandada en Nepal). El sitio era horrible. Todo el día había hombres borrachos vagando, el niño que vimos trabajando para ellos siempre muy feliz, las mujeres cargando kilos sobre sus cabezas y las niñas con piedras en la mano “por lo que pudiera pasar”, sabían muy bien lo que hacían.

    Este niño, como muchos otros, no iba al colegio. De esta forma no estábamos llegando a toda la población, sino a la más “civilizada” (sin que esta palabra tenga connotaciones positivas siempre); pero había otra gran parte que nunca gozarían del privilegio que suponía allí la educación. En Basti lo vimos más que aquí, muchas niñas pequeñas que no tendrían más de siete o nueve años llevaban a sus hermanos en brazos y merodeaban por el patio del colegio mientras el resto de niños de su edad estaban en clase.

    Los profesores parecían más involucrados que en Basti, interactuaban más con nosotras. Sin embargo, nos encontramos un par de clases que eran muy poco receptivas.

    El primer día, nos enteramos de que, ese mismo año, UNICEF había estado allí haciendo un proyecto contra el Chhaupadi que –según la sensación que tuvimos– hizo bastante daño. Las mujeres, organizadas como “health volunteers”, se hacían distinguir con un saree (atuendo tradicional) azul y le preguntaron a Clara si les darían dinero por hacer las fotos y acudir a las charlas como había hecho UNICEF. Cuando nos lo contó, nos quedamos bastante paradas. ¿Dinero? ¿De verdad?

    También encontramos una clase –la de las niñas más pequeñas– que fue la única que no dio importancia a cómo vivían la regla y no dijeron nada que no les gustase sobre sus prácticas habituales durante la menstruación. Sin embargo, seguimos la clase compartiendo información sobre menstruación, sexualidad y ciclo menstrual, pasando muy por encima del tema del Chhaupadi. Si ellas no querían cambiar ese hábito, no había mucho que hacer.

    Las mujeres, a través de la fotografía, mostraron costumbres diferentes a la hora de practicar el Chhaupadi. Aquí no podían tocar ninguna fuente ni ducharse.

    Una de las mujeres fotografió el momento en el que, un bebé que había dormido con su madre menstruando en el chaughot, era purificado por la mañana con un baño y, tras ello, otra mujer lo recogía y se encargaba de él durante el día.

    Otra de las fotos destacaba que los utensilios que utilizaban para comer esos días solo podían ser utilizados por ellas, no por otros miembros de la familia y se quedaban fuera del chaughot, nunca dentro.

    Cuando salimos de Kunti Bandalai, comenté con Alba la respuesta de Clara cuando le mandamos el programa: “demasiado atrevido”. Mientras ella y Pepa se reían de las imágenes de las vaginas que aparecían en los carteles que queríamos poner en clase, Alba y yo estábamos convencidas de que todo saldría genial. Estábamos muy contentas de cómo lo habíamos planteado.

    Ni en Basti ni en Kunti Bandalai cambiamos los contenidos, pero añadimos sobre la marcha alguna dinámica en función de la participación que había en clase. También he de decir que los niños y las niñas nepalíes son un auténtico amor a la hora de comportarse. ¡Hemos disfrutado tanto con ellos! Habría sido fantástico crear más vínculo y compartir más momentos fuera de los programas escolares.

    Compartir con otras enfermeras diferentes perspectivas sobre la menstruación, la sexualidad o la masturbación y conocer las supersticiones que ellas mismas practican fue muy gratificante. Ellas serán enfermeras generadoras de cambio allá donde eduquen.

    Me sorprendió cuando Susmila me dijo que, al contrario de lo que yo pensaba, era más útil que viniéramos a dar nosotras las clases a que las dieran ellas, ya que ellas también tenían supersticiones y tradiciones parecidas. Para los jóvenes, al parecer, por ser “blanquitas”, tenemos más razón y somos más convincentes. En ese momento, me vi a mi misma como el “símbolo del progreso” que tanto rechazaba y fue algo que no me gustó.

    Seguimos hablando sobre el futuro, el matrimonio y la maternidad y generalizó mi respuesta a todas las mujeres de la península, le pedí que no se creara una imagen errónea de occidente a partir de nosotras, puesto que no somos –en absoluto– una representación de ello.

    Me enorgullece mucho haber formado parte de ese proceso. No por la paradoja que representa el “egoísmo de ayudar” para sentirme mejor y que mi entorno reconozca lo “buena persona que soy”; sino porque es un aprendizaje de los más profundos que te pueda regalar la vida. Cosas como cómo comunicarte con alguien que no habla tu idioma ni alguno parecido, saber cómo se puede ser feliz sin caer en el consumismo extremo de occidente, que la felicidad no tiene que ver con el éxtasis consumista que intentan vendernos; respetar los valores y tradiciones de una cultura que dista de la nuestra; impregnarme lo máximo posible sin juzgar de una forma occidental o aprender cosas tan simples como ducharte en la fuente de un colegio, lavar la ropa a la mano y vivir sin papel de baño.

    Trabajar en un equipo multicultural con la barrera lingüística nepalí-inglés-castellano también ha sido todo un reto. Asumir “roles de poder” porque es la dinámica más fácil de llevar no conlleva nada bueno, que en un equipo se deben escuchar todas las partes, incluso las que no hablen por miedo, falta de confianza, timidez o “mochila cultural” de asentir a todo y no quejarse. Detectar barreras e intentar tirarlas en lugar de agrandarlas para dar nuevas oportunidades es nuestra razón de ser.

    Aprender a dormir lo suficiente, acostarme a horas que jamás habría imaginado y madrugar sin problema; desconectar del mundo y vivir sin internet; prescindir de estímulos externos a miles de kilómetros de distancia; aprender a estar tranquila y lanzarme a hacer cosas que siempre había querido como hacer percusión, hacer macramé, escribir y fomentar la introspección, conocerme a mí misma o disfrutar de un biri indio mientras contemplo un paisaje, algo para lo que nunca había tenido tiempo; y, caer en la cuenta, de que se está mil veces mejor sin la conexión a la que estamos acostumbrados. Aprender a confiar en mí misma y, sobre todo, aprender a adaptarme a cualquier y, repito, cualquier acontecimiento.

    Creo que estamos desarrollando una capacidad de adaptación brutal, desde los cambios nepalíes que obligan a reestructurar todo en el último momento, hasta a temperaturas inaguantables, comidas y olores peculiares.

    “Tolera la incertidumbre”, jamás olvidaré esa frase.

    Así, esta capacidad de adaptación y aceptación de las circunstancias es algo que deberíamos copiar de esta cultura. Es cierto que esta actitud que puede llegar a ser conformista o pasiva es percibida como algo negativo; pero, ¿el inconformismo y la autoexigencia occidental es mejor? ¿Querer cada día más? ¿Competir continuamente para conseguir las necesidades creadas?

    Aún queda mucho por reflexionar y no somos nadie para juzgar.

    Kunti Bandali. Trodden path.

     

    Recordad que seguimos necesitando vuestra ayuda para recaudar fondos y seguir con nuestro proyecto. Podéis hacer donaciones en:
    https://www.migranodearena.org/es/reto/13821/rato-baltin-nepal—facing-chhaupadi-with-menstrual-education/

    Puedes hacer una donación puntual o ser colaborador habitual realizando transferencias periódicas (mensuales, trimestrales o anuales) por el importe que desees.

    Transferencia bancaria a la siguiente cuenta bancaria:

    Titular de la cuenta:  Associació be artsy

    Banco: Banc Sabadell

    IBAN: ES23 0081 0900 8200 0430 1934

    BIC: BSABESBB

    Concepto: Donación puntual o periódica (según opción elegida).

    (Tu donación periódica nos ayudará a tener una mejor planificación de nuestro presupuesto para llevar a cabo los proyectos emprendidos.)

  • Últimos retoques al proyecto – ¡En Nepal todo es incierto!

    Últimos retoques al proyecto – ¡En Nepal todo es incierto!

    Namaste!

    Faltan 6 días para ir para Nepal, y el proyecto cada vez está más dibujado y más claro. Así mismo, las dificultades también se ven más cerca.

    La idea original era subir a finales de febrero para estar allí durante marzo y principios de abril. Esta idea la hemos tenido que modificar y amoldarnos (como siempre en Nepal) a la realidad de ese momento. Y estamos seguras que aun tendremos que amoldarnos mucho más! 🙂

    El gobierno de Nepal, después de la firma de la constitución el año pasado, ha hecho una reforma del plan de estudios, y a día de hoy, ni maestros ni alumnos de la zona donde vamos saben que día empiezan las vacaciones, y de la misma manera, no saben que día empiezan con los exámenes en las escuelas, ni el día del comienzo del año escolar.

     

    Últimos retoques al proyecto - ¡En Nepal todo es incierto!
    © Clara Go – Últimos retoques al proyecto – ¡En Nepal todo es incierto!

    Así que hemos decidido que en un primer viaje a finales de febrero y marzo solo hacemos los talleres en dos poblados de zona de Achcham (donde más muertes por Chhaupadi ha habido este invierno), en Abril dejaremos que el personal local tenga sus vacaciones anuales de fin de año, y después del nuevo inicio del año escolar, a finales de Abril, principios de Mayo, subiremos a Kalikot a hacer los otros dos poblados).

    Esto nos obliga a repensar buena parte del proyecto, a plantar cara a nuevos gastos y nuevos retos. La temperatura no es la misma en abril que en Mayo. En Mayo el calor es asfixiante y las lluvias del monzón pueden empezar a aparecer, tendremos el doble de gasto para llevar a todo el personal a la zona, además que algunas voluntarias que podían venir en Abril, no podrán en mayo y tendremos que buscar de nuevas.

    Pero así es Nepal. Impredecible. La típica frase de ellos: Nadie lo sabe (Nobody knows…) y ¿Que le vamos a hacer? (K garne) es algo que no debemos olvidar.

     

     

    Nepal es así. Pongamos una sonrisa en nuestras caras y continuemos…
    © Clara Go – Nepal es así. Pongamos una sonrisa en nuestras caras y continuemos…

    Gracias a todos por hacer vuestras donaciones en el crowdfunding del proyecto: http://www.migranodearena.org/es/reto/13821/higiene-menstrual-en-nepal—chhaupadi—rato-baltin/


    Lo necesitamos más que nunca! 🙂
    ¡Gracias!
    Namaste!

     

  • ¿Por qué luche siendo desterrada a una choza durante mi periodo?

    Hemos copiado y traducido este artículo del The guardian en nuestra web, porque creemos que es importante para las lectoras catalanas y castellanohablantes entender bien este texto.
    —  be artsy team

    Una antigua tradición hindú en la que las mujeres con la menstruación son desterradas a una dependencia está bajo el centro de atención en Nepal después de la muerte de una niña de 15 años de edad. La práctica fue prohibida en 2005, pero continúa en las zonas occidentales. Krishnamaya Upadhayaya, de 24 años, describe cómo ha luchado contra la tradición, conocida como chhaupadi.

     

    Krishnamaya in her village, where she has challenged traditional attitudes to menstruating women - be artsy
    Krishnamaya in her village, where she has challenged traditional attitudes to menstruating women

     

    Empecé a menstruar cuando tenía 12 años. Mi madre, hermanas y cuñadas solían permanecer al aire libre en una choza de barro cuando estaban menstruando así que empecé a quedarme allí también. Siempre tenía miedo de lo que iba a suceder. Tenía miedo de los insectos y de los animales salvajes.

    Me dijeron que era un pecado tocar libros durante la menstruación, así que no fui a la escuela durante los tres días de mi período. Solía ​​preguntarme por qué no se me permitía tocar los libros. Echaba de menos la escuela y yo no era la única. Muchas chicas de mi pueblo se enfrentaban al mismo problema.

    Incluso hoy en día, a las mujeres que están menstruando no se les permite entrar en su patio durante siete días y no se les permite consumir productos lácteos como leche, mantequilla, yogur, etc. Me sentí muy herida cuando no se me permitió entrar en mi propio patio. Durante tu período, la gente no te da comida, te la arrojan. La creencia de que no se debe tocar a tus mayores durante la menstruación todavía persiste.

     

    Image caption A menstruating woman crouches outside a mud hut in Krishnamaya's home village
    A menstruating woman crouches outside a mud hut in Krishnamaya’s home village

     

    Y aun tenía que lidiar con él cuando me mudé del pueblo de Kutari a Khalanga, la capital del distrito de Jumla, para ir a la universidad cuando tenía 17 años.

    Cuando fui a buscar una habitación para alquilar, el propietario me preguntó si había comenzado a menstruar. Cuando contesté sinceramente que lo había hecho, me rechazaron. Yo quería llorar, no sabía qué hacer. Si volviera a casa, me perdería mis estudios, pero parecía que no encontraría una habitación para alquilar.

     


    Tabúes sobre el periodo

    • En muchas religiones del mundo, las mujeres son vistas como impuras durante su período
    • Se les impide entrar en lugares de culto y seguir ritos religiosos
    • La tradición chhaupadi seguida por los hindúes en el oeste de Nepal es la versión más extrema donde las mujeres son desterradas fuera durante su ciclo mensual
    • En la India, a las mujeres no se les permite entrar en algunos templos hindúes y mezquitas musulmanas durante la menstruación, pero ha habido casos judiciales para revocar esto
    • En el sur de la India, a una niña que llega a la pubertad se la celebra con una fiesta y regalos
    • En la tribu Dogon de Malí, las mujeres de la aldea también viven en una choza durante su período

    Finalmente, encontré una habitación donde el propietario dijo que me permitiría vivir en la planta baja, pero no en el primer piso de la casa. Estuve de acuerdo en vivir en la planta baja (tan lejos de los otros y tan cerca de la puerta como sea posible).

    Pero había problemas. No se me permitió tocar el grifo de agua durante mi período así que alguien tendría que darme agua. Había leído que debes mantener la higiene durante tu período así que utilicé el inodoro interior, a pesar de que el propietario me pidió que no y quería que saliera fuera.

     

    Image caption Krishnamaya has educated herself about chhaupadi through her work as a radio journalist
    Krishnamaya has educated herself about chhaupadi through her work as a radio journalist

    Después de pasar un mes en Khalanga, empecé a trabajar en la radio. Aprendí más y más acerca de la menstruación. Cuando mi casero se quejó de que mi menstruación estaba creando problemas para él, me mudé. Por lo general, a las mujeres no se les permite alquilar el piso superior en Jumla por que menstrúan. Esta creencia persiste incluso entre gente educada.

    Han pasado seis años desde que empecé a trabajar en radio. Me quedo en mi habitación durante mi período. Pero no se lo digo a nadie, incluyendo a mi propietario, que estoy menstruando, porque  temo ser enviada al cobertizo. Una persona no puede poner fin a una enfermedad social que ha sido transmitida por generaciones. El cambio no puede suceder a menos que la sociedad lo acepte.

    Cuando regreso a mi pueblo, me quedo en la casa durante mi período. Me quedo en mi propia habitación. No entro en la cocina ni en la sala de oración. Después de protestar muchas veces a mi familia, he podido permanecer dentro de la casa en lugar de afuera en una choza de barro. Espero que algún día la tradición chhaupadi, como la tradición Sati (de una viuda inmolándose en la pira de su marido), termine.

    Image caption Krishnamaya in front of her rented room where she is not allowed live on the first floor
    Krishnamaya in front of her rented room where she is not allowed live on the first floor

    Estoy muy triste al oír de las mujeres que pierden sus vidas debido a la tradición del chhaupadi en las regiones medias y lejanas occidentales de Nepal. Incluso en mi distrito, muchas mujeres viven en cobertizos, lo mismo podría suceder aquí. El gobierno necesita hacer más para educar a la gente. Chhaupadi está prohibido, pero la mentalidad no ha cambiado

     

    Recuerda crowdfunding para ayudar a las mujeres del Nepal a luchar contra el Chhaupadi: http://www.migranodearena.org/es/reto/13821/higiene-menstrual-en-nepal—chhaupadi/#cast

    Toda donación suma. ¡Compártelo! ¡Gracias!

     

    Traducción de la Nicole y la Dominik Ramírez