Formación de costura para la autonomía económica de las mujeres en Nepal

Formación de costura para empezar de nuevo

Hace unos meses empezamos una formación de costura con un grupo de mujeres de Achham, en el oeste de Nepal. Son mujeres que han vivido situaciones muy duras: supervivientes de matrimonio infantil, de violencia doméstica, mujeres solas, viudas o abandonadas.

No queríamos hacer solo un curso. Queríamos que esta formación pudiera ser una herramienta real para que ellas pudieran empezar a generar ingresos, tener un poco más de autonomía y abrir una nueva puerta en un contexto donde, demasiadas veces, las oportunidades para las mujeres son muy limitadas.

Cuando trabajamos en Achham tenemos que tener muy presente el calendario de la vida rural. La mayoría de las participantes viven en comunidades que sobreviven gracias a la agricultura de subsistencia. Esto significa que no pueden dejar el trabajo del campo en cualquier momento: la formación tiene que adaptarse a los ritmos de la tierra, de las cosechas y de las plantaciones.

Por eso hicimos el primer mes de formación en el periodo que había entre la siega del trigo y el inicio de la plantación del arroz. Era un momento en el que las mujeres podían dedicar unos días a aprender sin poner en riesgo las tareas básicas que sostienen a sus familias.

Este agosto retomaremos la formación con un segundo mes de trabajo. Será durante la temporada de monzón, un momento en el que no hay tanto trabajo en el huerto y es más posible que las participantes puedan continuar el proceso.

Durante la formación, be artsy cubre también la comida, el alojamiento y los materiales necesarios. Porque si una mujer tiene que dejar su casa unos días para formarse, eso no puede convertirse en una carga más para ella.

Cuando terminen esta segunda parte, cada participante recibirá una máquina de coser y todo el material necesario para empezar a trabajar: telas, hilos, agujas y los básicos para poner en práctica lo que han aprendido.

La idea es sencilla, pero importante: que no se queden solo con una formación hecha, sino que salgan de este proceso con una herramienta concreta en sus manos.

Una máquina de coser puede parecer poca cosa, pero en una zona rural de Achham puede significar mucho. Puede significar poder arreglar ropa, coser para otras personas, hacer pequeños encargos, empezar a ganar algo de dinero y, sobre todo, tener un poco más de margen para decidir.

Este proyecto forma parte del camino que estamos construyendo con Rato Baltin. Porque cuando hablamos de salud menstrual, educación y derechos de las mujeres, también hablamos de autonomía económica. Hablamos de tiempo, de posibilidades y de poder imaginar una vida con más opciones.

Todavía necesitamos apoyo para terminar esta formación y poder entregar todas las máquinas y materiales previstos. Por eso tenemos activa la campaña de MiGranoDeArena.

Cada aportación nos ayuda a seguir acompañando a estas mujeres, no solo con palabras, sino con recursos reales para que puedan empezar de nuevo.

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