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  • Empoderamiento femenino en Basti. Chhaupadi ¿Sí o no? Vosotras elegís

    Empoderamiento femenino en Basti. Chhaupadi ¿Sí o no? Vosotras elegís

    Artículo escrito por Alba Maria Campos, enfermera voluntaria española, especializada en salud familiar y comunitaria.
    Corregido por Paula Cámara
    Fotos hechas con la X-Pro1 © Clara Go - Foto de la pizarra hecha con el teléfono de Alba Mª Campos.

    La menstruación no es una experiencia pasiva, no es algo que “el cuerpo hace por nosotras”; sino que nosotras hacemos activamente en armonía con el ritmo cósmico

    Hace unos cuantos meses, un amigo nos habló sobre un proyecto en una de las zonas más recónditas de Nepal: en el Far West. Nos explicó más o menos de qué trataba el proyecto y el tema me pareció muy interesante. Nunca antes había oído hablar de él: El Chhaupadi.

    Dijimos que sí enseguida. Después, empecé a leer sobre el tema y, cuanto más leía, más interesada estaba y más contradicciones me entraban. El Chhaupadi es una tradición hindú que, pese a que Nepal la prohibiera en 2005, aún se sigue practicando en algunas zonas del país.

    Esta práctica consiste en dejar a la mujer aislada de la familia y fuera de la casa familiar, dos, tres, siete o diez días durante la menstruación (dependiendo de castas y zonas). No pueden entrar en la cocina, lo cual las obliga a trabajar más horas fuera de casa. Tampoco pueden utilizar el baño, por lo que han de hacer sus necesidades donde buenamente puedan. Tienen prohibido rezar o acudir a templos, tocar las vacas u ordeñarlas. Nada de comer frutas, verduras, carne o lácteos y ni hablar de tocar el agua, dependen de otra persona cada vez que quieran beber. Si no lo hacen así, serán consideradas las culpables de todas las adversidades que les pasen a ellas y a su entorno. Todo ello, gracias a una maldición recibida del dios Indra que hace que se nos considere impuras y desfavorables para nuestra familia cada vez que menstruamos.

    Intenté encontrar los argumentos que sostuvieran esta práctica para evitar juzgarla desde un punto de vista demasiado occidental, que me llevara a desarrollar el voluntariado de una forma ”neocolonialista”, como suelen hacer las grandes ONG. Cuando fui consciente de la complejidad del asunto que íbamos a tratar, empecé a cuestionarme quién era yo para intentar cambiar unas costumbres tan arraigadas. ¿Occidente nos da la oportunidad de vivir la regla como nos gustaría? Desde luego que no, aunque tampoco encontraba la lógica de esta tradición desde una perspectiva distinta a la opresión patriarcal que oprime a las mujeres del mundo. Después, me sorprendió que fueran las propias mujeres las que se sometieran entre ellas. Lo hombres, al parecer, estaban al margen de todo.

    Después de mucho buscar, llegó a mis manos un artículo que explicaba alguno de los pilares que sostenían esta tradición. Desde una perspectiva pránica o energética, tenemos cinco pranas, o cinco energías en nuestro cuerpo.
    Una de ellas se encarga de expulsar lo “impuro” –tanto física como emocionalmente. Me pareció interesantísima esta perspectiva, aunque para nada justificaba esta actitud tan violenta. Así, de alguna manera, se nos permitía a las mujeres descansar, evadirnos de nuestro entorno y poder tomarnos unos días para nosotras mismas, para poder transportar las emociones inconscientes a la consciencia, sin juzgarlas ni analizarlas, y establecer con ello el contacto con lo más profundo de nosotras mismas. Espacio muy necesario que no se nos concede en la mayoría de las culturas. En este periodo, la Shakti (energía femenina) fluye por nuestros cuerpos con mayor intensidad, lo cual hace que nosotras estemos más sensibles ante los estímulos del entorno, de la misma manera que el entorno también se ve más afectado por ella.

    Obviamente, no hay justificación a este maltrato, sostenido principalmente por las mujeres de mayor edad, y decidí enfocar el programa desde una perspectiva autocrítica. Que fueran ellas mismas las que se cuestionaran su forma de vivir la menstruación y, así, se empoderaran para

    liberarse de las supersticiones que sus familias les habían inculcado –y que tampoco distaban mucho de las que tenía mi abuela hace 50 años.

    El miedo de “neocolonizar” a través del voluntariado no era el único que se me pasaba por la cabeza. Sabía que el viaje no sería fácil: los autobuses locales eran latas oxidadas con gente embutida en ellos como sardinas y las carreteras, pese a ser preciosas, contaban con una curva tras otra, además de pedruscos y agujeros que hacían que pareciera que volcaríamos en cualquier momento. Estábamos avisadas, pero no se nos pone nada por delante. Alba y yo emprenderíamos otra nueva aventura.

    Otro de nuestros miedos era el idioma. ¿Seríamos capaces de dar una clase de estas características en inglés? En el fondo, sabíamos que saldríamos adelante. Pero, ¿qué pasaría con las traducciones al nepalí? ¿Quién las haría?
    Dos voluntarias enfermeras vinieron con nosotras. Al principio, no fue fácil coordinarnos y, al final, salimos bastante orgullosas de cómo nos habíamos desenvuelto.

    Gracias a las reflexiones realizadas con el colectivo de autogestión de la salud –Salut entre Totxs– a las que agradezco la capacidad de escucha, reflexión, lucha y crítica constante; así como a Marta –mi amiga de toda la vida–, con la que tuve intensas conversaciones sobre el tema y Julen –un estudiante de antropología que me bombardeó de información–, decidí diseñar el primer esbozo del programa en Barcelona, aún sin saber qué nos encontraríamos, cuándo ni dónde hasta el ultimísimo momento.

    Mientras viajábamos por India, Alba y yo diseñamos el programa que entregaríamos a los colegios. Incluimos trabajar los cambios físicos y emocionales en la adolescencia, haciendo especial hincapié a los emocionales con el objetivo de fomentar la conciencia y expresión emocional. También explicar el funcionamiento del aparato reproductor masculino y femenino, insistiendo en los tres orificios y el clítoris. Asimismo, insistir en considerar el ciclo menstrual como algo natural, haciendo la similitud con el ciclo del agua y de la luna e insistiendo en los periodos más y menos fértiles para “fomentar la capacidad de decisión” a la hora de quedarse embarazadas.

    También incluimos el expresar por grupos qué era lo que menos les gustaba a las niñas en cuanto a su menstruación, mientras hacíamos una meditación guiada con los niños en la que tendrían que ponerse en la situación de las niñas durante su período. Después, cada grupo expuso sus sensaciones a toda la clase. Nos parecía importantísimo que se expresaran y se hablara del tema para que sacaran sus propias conclusiones. Al final, explicamos las relaciones sexuales, englobando amor, placer para ambos sexos y la reproducción, así como los métodos anticonceptivos. Dudamos cómo abordar este tema ya que no sabíamos qué oportunidades tendrían de acceder a ellos, y nos sorprendió bastante que fueran ellos y ellas los que nos preguntaran sobre el tema. Al principio de la clase, dejamos un papel a cada joven para que escribieran todas las dudas que les surgieran y poder resolverlas de forma anónima.

    Por fin llegó el momento de empezar nuestra aventura. Desde Varanasi fuimos a Lumbini, Danghari y Mangalsen. Nos costó más de 3 días llegar a Basti. ¡Fue una sobredosis de transporte importante!
    Íbamos bastante mentalizadas de los ritmos y los imprevistos de Nepal y la verdad es que todo salió bastante bien. El camino de Mangalsen a Basti fue impresionante, tanto por las vistas como por las dificultades. El jeep nos dejó lo más cerca que pudo. Tanto, que lo tuvieron que sacar con una grúa. Después, bajamos 3 horas por un camino de montaña acompañadas por un grupo de supermujeres capaces de llevar hasta 50kg sobre sus cabezas mientras los maridos bebían, jugaban a las cartas o –muchos de ellos–, se habían fugado. Alucinamos con las porters, que igual que cargaban piedras, cargan familias y cargan el peso de una cultura que las tiene muy oprimidas. Lo primero que nos preguntaron en uno de los descansos fue si teníamos novio, estábamos casadas o teníamos hijos. Cuando respondimos que no, dijeron “muy bien, descubriendo mundo y disfrutando de la vida. Nosotras no tenemos esa oportunidad”. Las emociones ya empezaban a estar a flor de piel.

    Basti es un pueblo dividido en nueve distritos y, a algunas, les lleva más de tres o cuatro horas caminando ir a la escuela, factor importante a tener en cuenta. Además, no hay ningún otro medio de transporte, ya que en el pueblo no hay ni calles ni terreno liso, es todo montaña, con cerros arriba y abajo y piedras que, algunas veces, hacen forma de escaleras.

    Las vistas, mirara donde mirara, eran impresionantes. Había águilas por doquier. Dormimos 4 personas en la misma cama, teníamos agua solo unas horas al día, electricidad según la luz solar y comimos cada día prácticamente lo mismo. Nada de internet, servilletas, papel de baño ni duchas calientes. Fue bastante divertido ducharnos vestidas en la fuente del pueblo mientras lavábamos la ropa deprisa porque se nos acababa el agua. Toda una experiencia digna de repetir, aunque muchas no lo crean.

    Lo que peor llevé fue la barrera lingüística. Me daba mucha impotencia no poder comunicarme sin necesidad de traductor. Tampoco llevaba bien ver sólo a las mujeres y algunos niños y niñas haciendo los trabajos más duros, además de llevar la casa y criar a los niños. Los llevaban enganchados a la teta hasta bien creciditos y compartían muchísimo tiempo con ellos. De hecho, incluso algunas se los llevaban al trabajo. Los niños vivían encantados, libres, jugando por las calles, sucios y despeinados; pero con una sonrisa enorme en la cara y siempre se nos acercaban a curiosear. ¿Dónde estaban las pantallas que hipnotizan a los niños de occidente? Aquello es otro mundo…

    La primera clase que tuvimos con ellas fue el taller de fotografía. Les entregamos unas cuantas cámaras de fotos para que se las llevaran y fotografiaran lo que menos les gustaba sobre la menstruación y así expresárselo al mundo. Vinieron un grupo de mujeres, cada una miembro de una organización de mujeres diferente, lo cual me emocionó bastante. Eran mujeres organizadas, ¡las generadoras de cambio que hacen falta! En la siguiente clase, más de 40 mujeres –muchas de ellas con sus bebés lactando y merodeando por allí– asistían a las clases antes de empezar a trabajar. ¡Disfruté tantísimo! En otra de las clases se les mostró una bola del mundo y un video explicando cómo se vivía la regla en otros lugares y aplaudieron muchísimo al final. Fue súper emocionante también para nosotras. Además, en ningún momento salió la palabra Chhaupadi de nuestra boca, fueron ellas quienes lo expresaron a través de la fotografía. Aproveché la clase del día siguiente con las niñas para reflexionar sobre esto. Después de que ellas dijeran lo que menos les gustaba sobre la menstruación y los niños hicieran la meditación, sacamos las conclusiones y pregunté: ¿creéis que pasaría algo si no hicieseis aquello que no os gusta si en otras partes del mundo lo hacen diferente? La respuesta de los niños fue un NO unánime: ellas, después de conocer cómo se vivía en otros sitios, empezaron a cuestionarse aquello que les habían inculcado. La palabra Chhaupadi, seguía sin salir. ¡Íbamos por el buen camino! Como bien dijeron los niños y como todo en Nepal. Vistare, vistare…

    El día 8 de marzo –día de la mujer–, hicieron un programa cultural especial en el centro del pueblo con un cartel de fondo que ponía “Pueblo libre de Chauppadi”. Solo hacía falta dar una vuelta por el pueblo para ver las cabañas, en las que no entraba una mujer de pie ni apenas tumbada. Y llegaban a meterse hasta cinco. A veces, encendían hogueras para calentarse y ya son varias las muertes de intoxicación por humo, por no hablar de las violaciones que sufrían al no poder cerrar la puerta del establo por dentro, en el caso de que hubiera puerta.
    La gente del pueblo estaba perfectamente organizada por castas y edades distribuidas por toda la plaza. Los políticos y “la élite”, presidiendo el evento, las mujeres con sus peques sentadas en el suelo y los hombres detrás, en un segundo plano. Unas cuantas mujeres también quedaron detrás. Alba y yo decidimos sentarnos en el suelo con ellas. Se me saltaron las lágrimas cuando me vi rodeada de aquello. Jamás hubiera pensado que organizarían algo así. Me pasé toda la tarde rodeada de niñas que querían tocar el Dholak, muy parecido al Maddel que tocaba un chaval de fondo, y yo súper feliz “enseñándoles” a hacer ruido, con el objetivo principal de despertar el interés en alguna y que la música dejara de ser solo “cosa de hombres”. Acabamos bailando con ellas en un gran círculo para cerrar el evento y nos fuimos agotadísimas a casa, muy emocionadas y con una sensación enorme de impotencia por no poder comunicarnos como nos gustaría.

    El último día en Basti fue súper intenso. Vinieron un grupillo de chicas para hablar sobre la copa menstrual. Vino una de las que más interés ponía en las clases y talleres que ya había probado la copa menstrual y a la que encargamos que ayudara a las demás si tenían algún problema. Me dio la sensación de que sería bastante complicado que la enfermera o las profesoras lo hicieran. Parecían muy tímidas con el tema. Nos gustó mucho compartir este espacio con ellas fuera de la escuela, nos contaron muchas cosas sobre sus vidas y aspiraciones y, la verdad, nos quedamos bastante alucinadas. Una de ellas tiene 16 años y sus padres trabajan los dos en India, por lo que vive sola con su hermana y hermano pequeños. La abuela vive en la casa de al lado y controla que, cada vez que les baja la regla, salgan fueran de la casa y cumplan con las tradiciones. Esto hizo que una vez llegara a tomar pastillas anticonceptivas para retrasar la menstruación y no le coincidiera con la de su hermana, ya que sino ninguna de las dos podría cocinar o sacar leche de la vaca. Tampoco podrían beber agua porque no tenían quien se la diera. Quedamos bastante impactadas y pensamos que sería sólo un testimonio de tantos. 10 días no son suficientes para conocer la realidad de un pueblo.

    Ese mismo día, nos encontramos con dos situaciones bastante difíciles que nos hicieron profundizar aún más en la realidad de estas personas. La mujer que nos preparaba la comida se había desgarrado un dedo con el collar de una vaca y no paraba de sangrar desde por la mañana. Cuando lo destapamos por la tarde, no vimos más opción que coserlo con el poco material que teníamos y sin anestesia. De nuevo, quedamos sorprendidas con la fortaleza de estas supermujeres.

    Por la noche, al hijo de una de las porters del primer día, que no tendría más de 3 años, le abrieron la cabeza con una piedra. Tenía una brecha muy profunda que tampoco paraba de sangrar y vinieron a llamarnos. Cogimos el material y volvimos a coser con el último hilo de sutura que nos quedaba. Esta vez, tampoco teníamos guantes. La casa era una única habitación que hacía a la vez de cocina y de dormitorio, con la única iluminación de una hoguera que la llenaba de humo. Apenas había espacio para todas las mujeres que éramos dentro. Todas mujeres. Estábamos en shock. ¿Qué hacían ante estas situaciones? El hospital más cercano estaba a 6 horas caminando por la montaña. Estoy segura que nos alarmamos nosotras mucho más que ellas, expertas en asumir las adversidades y en tirar para adelante con la vida.

    La chica que vino a hablar con nosotras a la casa tenía muy claro que quería estudiar enfermería. Nos sentimos muy orgullosas y la animamos a que lo hiciera. Justo esa tarde había comentado a Alba lo orgullosa que me siento de haber estudiado esta carrera y más aún la especialidad de familiar y comunitaria. No hay cosa que me satisfaga más que poder emplearla en cualquier ámbito y en cualquier lugar del mundo.

    Así ha sido como, fomentando la expresión verbal y artística a través de la fotografía, de aquello que no les gusta y dando una información biopsicosocial básica que se omite en los colegios por ser considerado tabú, conseguimos que –tanto mujeres como hombres de todas las edades– se cuestionaran qué estaban haciendo y por qué, intentando actuar con dinámicas muy diferentes a las de otras ONG que habían ido a la zona, imponiendo el cambio y con diversas prácticas de “invasión cultural occidental” que dejan bastante que desear.

    Recordad que seguimos necesitando vuestra ayuda para recaudar fondos y seguir con nuestro proyecto. Podéis hacer donaciones en:
    https://www.migranodearena.org/es/reto/13821/rato-baltin-nepal—facing-chhaupadi-with-menstrual-education/

  • Diario de viaje: Camino hacia el Far-West Nepali

    Diario de viaje: Camino hacia el Far-West Nepali

    Salimos de Kathmandu el día 26 de febrero a las 3 de la tarde: Kamal, el Project Manager Nepalí; Susmila, la enfermera que hemos contratado para hacer los trainings de Ruby Cup y higiene Menstrual con las chicas y yo (Clara Go).

    Después de subir en el autobús los 40 Cubos y maletas con materiales que nos llevamos en este viaje, empezamos el trayecto hacia Dhangadhi con ilusión y nervios. Llevábamos tantos meses trabajando para que llegara este momento, que el viaje se hizo más largo y pesado de lo normal.
    Salir de Kathmandu suele ser difícil, según a que hora 6 o 7 horas y este día fue lo que nos tocó. Salimos en hora punta. La carretera hacia Chitwan, que estaba en construcción hace 6 meses, sigue estándolo. Parece que será una de las muchas carreteras interminadas en este país.

    Cuando por fin llegamos a Chitwan, acabando la zona de la carretera en obras, el limpiaparabrisas del autobús se rompió al ser golpeado, nadie sabe muy bien como, por un camión que iba en dirección contraria y que se dio a la fuga. Normalmente los Nepalíes son muy calmados y tranquilos, pero ese día nos tocó un conductor, que ni corto ni perezoso, dio media vuelta así que pudo y se puso a perseguir al camión durante una hora en dirección Kathmandu otra vez! Al final, tras parar varias veces y hablar con policías varios, encontraron al camión escondido, se pusieron de acuerdo en que pagaría el cristal y volvimos a dar la vuelta en dirección Dhangadhi, donde llegamos pasadas las 12 del mediodía del día siguiente. 22 horas de bus.

    Buscamos el hotel donde habíamos quedado con la enfermera matrona y la enfermera especializada en salud familiar y comunitaria españolas, Y con la otra enfermera Nepalí de la Zona.
    Tuvimos una reunión con una de las profesoras del Seti Makali Nursing Campus y una vez estuvimos ya juntos el equipo entero, empezamos a preparar como imaginábamos que podríamos hacer todo el trabajo que teníamos planeado.

    Al día siguiente, 28 de febrero, después de 12 horas de Jeep terroríficas en las que casi todos nos mareamos como niños, llegamos a Mangalsen. Allí nos esperaba un periodista amigo mío y su familia que amablemente nos habían preparado la cena y nos dejaron dormir en su casa (ocupando su propia cama).

    1 de Marzo: Mangalsen amanece nublado. El camino a Basti son 8 horas a pie, o 2 en jeep y 2 caminando. Optamos por el jeep, pero la lluvia, nos hizo dudar de si quedarnos un día más allí, pero al final paró de llover y salimos en Jeep hasta el punto donde nos esperaba 4 mujeres “porters”, para ayudarnos con todo los materiales. Después de 3 horas de bajada por un camino súper empinado. llegamos a Basti. Un pueblo que parecía salido de una película. Precioso y auténtico. Pero todos sabíamos que la vida allí no era lo ideal que parecía…

     

    Recordad que seguimos necesitando vuestra ayuda para recaudar fondos y seguir con nuestro proyecto. Podéis hacer donaciones en:
    https://www.migranodearena.org/es/reto/13821/rato-baltin-nepal—facing-chhaupadi-with-menstrual-education/
    Proyecto Baltin Project.

     

     

     

     

     

    Escrito por Clara Go - Photos from different cameras and phones ©: Clara Go
  • #RatoBaltin, Éxito total de la primera parte

    #RatoBaltin, Éxito total de la primera parte

    Todas las fotos de este post están hechas por las chicas durante la parte de fotografía participativa #BreakTheSilence #MaunataTodau. En breve las pondremos a la venta y el dinero será para las autoras.

    Hace días que no dábamos señales de vida, pero es que los acontecimientos nos arrastran, tanto en Nepal como en Barcelona.
    Os escribimos una pequeña nota para que sepais que os tenemos en mente y que pronto vamos a publicar todo lo vivido durante estos intensos meses.

    De momento explicaros que las enfermeras voluntarias españolas, el personal Nepali y Clara, hemos estado ya en 2 poblados en Achcham con el proyecto y que está siendo un éxito total: Las mujeres están encantadas con toda la parte de educación en higiene menstrual. Las niñas están muy agradecidas por las copas menstruales que Ruby Cup nos donó y que estamos repartiendo como proyecto piloto. Tenemos lista de espera para cuando tengamos más! Y tanto niñas cómo mujeres se han mostrado entusiasmadas con la parte del proyecto que implica fotografía. Tenían necesidad de hablar del Chhaupadi! Sin nosotras decir ni una sola vez ese nombre, ellas nos empezaron a traer fotos de las cabañas y restricciones que sufren cuando tienen la menstruación.
    Después de los talleres, muchas de ellas han decidido cambiar cosas que hasta ahora hacían. Poco a poco estamos convencidas que el cambio llegará.

    Alba ha estado trabajando, juntamente con todos el resto de voluntarios para llevar redes sociales y traducciones, y para preparar una exposición que se inauguró el pasado 17 de Marzo.
    Para los que estéis en Barcelona, si os interesa ir a ver y comprar alguna fotografía, es en Greenage Club Barcelona, Rosello, 254, 08037 Barcelona y hay expuestas tanto Asia 14-16 como la ganadora del Photogenic Festival 2016 – SPECIAL. Como es un club privado, os tenéis que hacer socios para entrar, pero la buena noticia es que si decís que vais a ver la expo os cobran un 50% menos en la cuota anual: Solo pagareis 10 euros y de esos 10 ellos nos hacen donación a be artsy de 5 euros! ¡Así que solo visitando la expo ya nos hacéis una donación!

    Para los que no hayas hecho donación para el proyecto, recordaros que quedan solo 9 días de Crowdfunding. Seguimos necesitando dinero para los siguientes poblados en Karnali Zone, En el distrito de Kalikot. Os animáis a hacer hoy vuestra donación? 🙂

    Para el resto: Podéis compartir en redes sociales el enlace a ver si entre todos le damos un empujón? Toda ayuda es bienvenida!

    Muchas gracias por todo.

    El enlace de donación en castellano es éste: http://www.migranodearena.org/es/reto/13821/higiene-menstrual-en-nepal—chhaupadi/

    Página del proyecto: http://beartsy.org/es/rato-baltin-project-chhaupadi-proyecto-cubo-rojo/
    Web: http://beartsy.org/es/
    Facebook: https://www.facebook.com/beartsyNGO/

    Escrito por Clara Go - © de las fotos: Sus autoras, Niñas de Basti y Kunti Bandali
  • Dia Internacional de la Mujer en Basti: conclusiones después de la primera semana de talleres.

    Dia Internacional de la Mujer en Basti: conclusiones después de la primera semana de talleres.

    Después de una semana en Basti, 50 horas de talleres, 25 copas entregadas a mujeres del pueblo y muchísimas conversaciones muy emotivas con mujeres de todas las edades, el 8 de marzo fuimos invitadas a tomar parte en las celebraciones en ocasión del Día Internacional de la Mujer.

    Por segundo año, en Basti hay una gran celebración con mujeres de todos los pueblos (Wards) de la VCD (municipalidad). El evento lo organiza el Women’s Awareness Group con el apoyo del gobierno de Nepal. Hay concursos de canciones, discursos por parte de las voluntarias sanitarias, de los 3 grupos de mujeres, todos los directores de las 4 escuelas y de políticos locales de los 5 partidos políticos principales.

    Lo primero que vimos en el sitio donde se hacían las celebraciones, fue un viejo cartel del gobierno dándonos la bienvenida a “Basti, población libre de Chhaupadi”. Durante nuestra estancia, hemos visto muchas chhaugots (cabañas de Chhaupadi) y las mujeres han estado hablando y tomando muchas fotos relacionadas con el Chhaupadi, aunque no se lo pedimos directamente.

    Cuando las mujeres llegaron, iban cantando esloganes como: “acabemos con la violencia contra las mujeres”, o “hagamos que el Día de la Mujer sea un éxito”. Después de esto, la competición de “Deuda” empezó: Deuda es una canción cultural, y cada Ward tiene su grupo. En las canciones, hablaron de:

    -El Chhaupadi como una tradición nociva.
    -Problemas relacionados con el Chhaupadi.
    -Violencia contra las mujeres en el pueblo.
    -La importancia de poder comer productos lácticos durante la menstruación.
    -Destruir las Chhaugots no es la única solución: se tienen que cambiar las creencias y mentalidad de la gente.
    -Si la gente respeta a las embarazadas, deberían cuidar igual a las mujeres mientras menstrúan.

    Las conclusiones de los diferentes discursos que se hicieron:

    Las mujeres deben ser conscientes de sus derechos.
    Las mujeres de casta baja tienen más problemas con todo.
    La sociedad cambia lentamente, si quieren que haya cambios más rápidos en relación a los derechos femeninos, las mujeres deben responsabilizarse de ello y dejar de seguir ciertas tradiciones.
    Las mujeres deben cesar la violencia entre ellas, por ejemplo:
    Casta alta vs casta baja
    Suegra vs nuera
    Las mujeres necesitan el apoyo de los hombres para aumentar su autoestima.
    Las reglas sociales son hechas por hombres, así que responsabilizar exclusivamente a las mujeres no es justo.
    Por lo tanto, la contribución de los hombres es esencial para cambiar la sociedad.

    Tenemos que seguir trabajando, pero hasta el momento estamos muy satisfechas de los resultados y el diálogo generado con los talleres.

    Recordad que seguimos necesitando vuestra ayuda para recaudar fondos y seguir con nuestro proyecto. Podéis hacer donaciones en: https://www.migranodearena.org/es/reto/13821/higiene-menstrual-en-nepal—chhaupadi—rato-baltin/ Proyecto Baltin Project.

    Escrito por Clara Go y Kamal Bhattarai (Starts Foundation), traducido y corregido del Inglés por Alba Miquel.
    © Fotografías Clara GO
  • Os presentamos Ruby Cup: nuestro socio estratégico

    Os presentamos Ruby Cup: nuestro socio estratégico

    Como quizás ya sabéis, en breve empezaremos la implementación de nuestro proyecto Rato Baltin en Nepal. Rato Baltin (que significa Cubo Rojo en nepalí) es un proyecto a largo plazo que pretende generar un espacio para la reflexión entre las comunidades del oeste de Nepal (donde la práctica del Chhaupadi está muy extendida) para mejorar las condiciones de vida y bienestar de chicas y mujeres. Además de talleres de fotografía participativa y de educación sexual, también distribuiremos copas menstruales a cuatro grupos de chicas (de momento), a quienes se enseñará cómo utilizarlas con la ayuda de enfermeras locales.

    Os presentamos Ruby Cup:

    Estas copas menstruales fueron donadas por Ruby Cup.
    Ruby Cup no sólo vende y distribuye copas menstruales, además su misión social está totalmente dedicada a ayudar a mujeres y chicas afectadas por la pobreza, quienes se encuentran con problemas mientras menstrúan porque ni siquiera se pueden permitir comprar productos de higiene menstrual. Como dicen en su web,
    “La menstruación es una barrera completamente pasada por alto con un gran impacto en la educación, el género, la igualdad y la dignidad humana más básica.” Sin productos sanitarios adecuados, chicas y mujeres se ven obligadas a utilizar lo que tienen a mano, como cortezas, barro, periódico, telas y hasta pedazos de colchón. Además, la carencia de productos menstruales es un factor decisivo en el absentismo escolar. A través de su programa Buy One, Give One (cada vez que alguien compra una copa Ruby dan otra a una chica que de otro modo no tendría acceso a ella), Ruby Cup distribuye las copas en colaboración con organizaciones asociadas autóctonas.

    Las chicas del oeste de Nepal se encuentran con todos les retos ya mencionados con el añadido de que la práctica del Chhaupadi les priva de sus necesidades más básicas y no se les permite entrar en sus casas mientras menstrúan – hecho que genera multitud de problemas, inclusive la muerte.

    Recordad que aún estamos recaudando fondos para Rato Baltin en http://www.migranodearena.org/es/reto/13821/higiene-menstrual-en-nepal—chhaupadi—rato-baltin/

    Toda ayuda es bienvenida!

     Please meet Ruby Cup: our strategic partner

  • Una visita de la tia Regla en Nepal

    Una visita de la tia Regla en Nepal

    Este artículo es un testimonio escrito por una amiga francesa (Delphine) que vivió de primera mano lo que es lo chhaupadi en la zona más urbana del oeste de Nepal. Nosotros vamos a realizar el Proyecto Rato Baltin en la zona más rural y remota. Publicado originalmente en: https://seedstoplants.wordpress.com/2016/09/29/a-visit-from-aunt-flo-in-nepal/

    Hace cierto tiempo, una amiga mía, Clara, me pidió si la podía ayudar en un proyecto futuro y escribir sobre una experiencia bastante interesante que tuve cuando llegué a Nepal por primera vez: me visitó la regla en el lejano oeste de Nepal.

    Clara, con quien viajé por casi todo el sur de la India, sigue, de manera valiente y creativa, ofreciendo talleres de fotografía en varios países asiáticos para dar apoyo a diversos proyectos comunitarios con jóvenes monjes, huérfanos, mujeres, etc. . A partir de febrero de 2017 volverá a Nepal y trabajará en colaboración con enfermeras locales en el oeste lejano y medio de Nepal para poner en el punto de mira el tema de la menstruación y su gestión para poder, así, disminuir el Chhaupadi. Chhaupadi significa, literalmente, “seres intocables”: es una tradición en la que las mujeres son privadas de sus hogares y de toda interacción social mientras menstrúan porque su sangre es considerada “impura”. Esta tradición originalmente religiosa (hinduista) fue prohibida en 2005 por la corte suprema de Nepal. Sin embargo, las creencias y supersticiones alrededor de la menstruación están fuertemente arraigadas en partes de Nepal, especialmente las áreas más remotas del oeste lejano de Nepal.

    Por mi parte, yo no sabía nada de esta tradición hasta el año pasado, cuando viajé al lejano oeste del Nepal con mi huésped de couchsurfing Zach para ir de excursión al conocido y nacionalmente muy valorado lago Rara, durante la estación del Festival del Dashain.

    Sólo había estado en Nepal unos días cuando en Zach me invitó a unirme a él a la excursión. La primera parada fue en Dhangadhi, una población relativamente grande en la parte sur de la zona del Far West, para saludar a sus tío, tías y primos. Empezamos el trayecto a Katmandú, donde subimos en un autobús desvencijado donde pasamos las siguientes 28 horas. Durante este intrépido trayecto de bus me vino la regla, y poco me esperaba que este asunto mensual tan común me daría una visión de la cultura hindú que aún no había descubierto.

    Al llegar a la casa de a su familia fuimos recibidos efusivamente, varia gente me dio la mano y nos ofrecieron té y galletas en un plato comunitario. La atmósfera era festiva y me hicieron muchas preguntas hasta que me levanté para ir al baño. En este punto, en Zach me pidió que esperara hasta que hubiera hablado con su familia. Aunque no entendía la lengua, capté como el tono cambiaba y vi como la cara de su tía se contraía. Zach se acercó a mí y me preguntó si tenía la regla – me debía ver preparándome por el lavabo cada vez que el bus paraba. Mientras asentía, el ambiente cambió palpablemente, como si el susurro de la gente afectara el aire que entraba de fuera. Desde ese momento, se dieron nuevas órdenes: se me dio acceso al “mi propio” aseo (el bueno, en honor del huésped occidental) y me mostraron una pequeña habitación junto a la casa donde, para mi sorpresa, me encontré una chica sentada en una silla, los pies sobre una cama individual, que estaba escribiendo en el móvil. Anjali, una de las primas de en Zach, había vuelto a casa desde Katmandú, donde va a la escuela, por el festival y también estaba menstruando (segundo día).

    Anjali hablaba un poco de inglés y estuvo bastante contenta de tener compañía y una oportunidad de mejorar su inglés, y por ayudarme a aprender un poco de nepalí. El trayecto en autobús había sido largo, así que aproveché la ocasión inesperada de estar “en cuarentena” para hacer una siesta. Sin embargo, al despertar, lo que más deseaba era estirar mis piernas entumecidas y dar una vuelta larga y placentera. Le pregunté al Anjali si me quería acompañar al río que había cerca y que, me habían dicho, crea una barrera natural entre Nepal y la India. Una sugerencia que, ingenuamente, creía que sería fácil, se convirtió en una negociación que finalmente fue aceptada. Más tarde supe que el Anjali no lo habrían dejado salir de la habitación hasta el quinto día de su menstruación si no hubiera sido porque una visita del extranjero la “obligar” a romper las barreras culturales.

    Por mi parte, esto inició un conflicto interno entre la buena educación y la predisposición a aceptar las normas culturales, así como también una desaprobación total de la costumbre que dice que todas las mujeres, durante la menstruación, son sucias y deben ser apartadas. Efectivamente, las mujeres (y yo) no están autorizadas a interactuar socialmente, recibir tikka, acceder a la cocina, tocar otra gente, compartir un plato, lavabo o cualquier cosa que su cuerpo “impuro” haya podido tocar.

    Lo que aprendí, sin embargo, es que la familia de Zach no era todos. Zach me dijo que sus tías eran más conservadoras que la mayoría de familias del vecindario, pero que también había prácticas mucho más duras en la zona que teníamos que visitar como chicas obligadas a estar en establos, en cualquier estación, durante su menstruación.

    Llegué a un acuerdo interno en lo que respetaría algunas de sus costumbres, principalmente como forma de experimentarlos de primera mano, pero que también me serviría del estatus excepcional con el que contaba como occidental para poder salir habitación regularmente y visitar vecinos más abiertos de mente o, simplemente, curiosos, que me invitaran a su casa a comer. Incluso acompañé a Zach y sus amigos hombres a tomar una cerveza fuera de la comunidad, lo que sé que no es habitual para ninguna mujer, y menos durante la menstruación. De hecho, no dormí en la cama pequeña con Anjali por la noche, ya que dos mujeres jóvenes que vivían en New Deshi me ofrecieron dormir en otra casa, que lo terminé haciendo durante todo el festival. En el último día en Dhanghadi y el “día 4” de mi regla, una vecina amable hizo excepción y me ofreció tika – una bendición que normalmente no se puede recibir antes del “día 5” mínimo.

     

    Durante este tiempo hice una amiga excepcional, el Oshin, que hasta hoy continúa compartiendo conmigo reflexiones sobre múltiples aspectos de nuestras culturas. Me ayudó mucho a comprender los diferentes costumbres y el lento pero claro cambio que algunas partes de Nepal están experimentando con respecto a los derechos de las mujeres. El Chhaupadi ya no tiene lugar en este mundo, pero también creo que una ley humana no puede competir con los dioses omnipotentes y omnipresentes que preservan muchas creencias en Nepal, especialmente en las zonas más remotas.

    Desde mi experiencia limitada, siento que hay un cambio, aunque lento, gracias a la tecnología y los programas escolares. La gente joven educada empiezan a cuestionar algunas prácticas nefastas e irracionales y, esperamos, con el tiempo se empezará a ver la menstruación como un ciclo de vida saludable en lugar de ser un aspecto vergonzoso de la vida de las mujeres. Proyectos como el de Clara podrían, a largo plazo, conllevar a una reducción y, tal vez, la erradicación del miedo y las supersticiones en torno a esta costumbre.

    Para terminar, quisiera recomendar los siguientes enlaces:

    Como mínimo, por favor vea la Ted Talk de ADIP Gupta sobre la regla y los tabúes que la rodean.

    http://www.nomoretaboo.org/blog/chhaupadi: artículo and documentales

    http://borgenproject.org/menstrual-hygiene-remains-challenge-Nepal/: artículo

    http://www.irinnews.org/report/93404/nepal-emerging-menstrual-quarantine: artículo

    https://swordandflute.wordpress.com/2013/07/19/three-days-of-impurity-menstruation-and-inauspiciousness/: Este artículo es largo, pero lo recomiendo (incluyendo la sección de comentarios). Una visión más equilibrada y matizada que otros artículos (principalmente escritos por occidentales) se muestra en esta página. La autora, Sariki Persaud (hindú afincada en EEUU), ha escrito muchos artículos sobre hinduismo y costumbres en WordPress. En este artículo procura entender los orígenes de las prácticas en torno a la menstruación en el hinduismo.

     

  • Exhibition Asia 14-16 at Manlleuet – Manlleu – Catalonia

    Exhibition Asia 14-16 at Manlleuet – Manlleu – Catalonia

    From the end of November to end of January the photos from the exhibitionn Asia 14-16 can be seen and bought at Restaurant Manlleuet, at Plaça Fra Bernadí 23, in Manlleu (province of Barcelona).

    The photos can be booked right there at €25 and sent home, or at our online shop, where they will cost you a bit more. The total cost is €25 + postage, but since the cost up to 2kg are the same, you might as well buy some more!

    We hope you pop into the exhibition or our online shop and enjoy the photos! 🙂

     

    Since we are at it, please remember that up until end of January the exhibition “SPECIAL” will be in Can Basté (Barcelona) and the photos can also be bought online.

    Finally, we also launched a fundraiser. These are all directed towards the same goal: project Rato Baltin, to aid girls in Nepal!

    Onwards and upwards!

  • Rato Baltin Project (cubo rojo) –  Crowdfunding  – #RatoBaltin

    Rato Baltin Project (cubo rojo) – Crowdfunding – #RatoBaltin

    Por fin tenemos el crowdfunding (financiación colectiva) del proyecto para las niñas del Nepal a punto. Lo hemos hecho con la ONG española migranodearena y de esta manera si quieres hacer una donación la puedes desgravar de la declaración de la renta.

    Recuerda: El proyecto Rato Baltin (Cubo Rojo) consiste en un programa de educación menstrual e higiénica en las zonas más remotas del oeste de Nepal. A través de talleres de fotografía participativa, y de la mano de enfermeras locales, vamos a ofrecerles talleres de educación menstrual e higiénica fomentando los derechos y el bienestar de las mujeres, esperando así poder introducir también el uso de la copa menstrual como medida higiénica, saludable y segura para ellas.

    Imagino que ya sabrás que en varias zonas de Nepal, en especial en el oeste, se da la práctica del Chhaupadi: una actividad cruel y devastadora para las niñas y mujeres que, por el simple hecho de menstruar, son consideradas sucias e impuras y apartadas de la comunidad, con escaso o nulo acceso a servicios higiénicos básicos y expuestas a vejaciones y a acoso sexual.

    El impacto de esta situación suele comportar absentismo escolar, humillaciones y explotación sexual.

    Puedes hacer tu donación aquí: http://www.migranodearena.org/es/reto/13821/higiene-menstrual-en-nepal—chhaupadi/

    Y por favor, comparte el enlace con las amistades, necesitamos llegar a mucha gente para llevar el proyecto a buen fin.

    Muchas gracias de todo el equipo de be artsy. 🙂